3 oct. 2012

"Una extraña sensación"...

Como bien saben los lectores más antiguos de este blog, en el se habla principalmente de tres cosas: anime, computación y programación.

Las entradas de este año, como se habrán dado cuenta, sólo se han enfocado en la parte del anime, debido principalmente a cuestiones de trabajo, que como han de saber todos aquellos que laboramos o hacemos algo en nuestra "vida real", tiende a absorber la mayor parte de nuestro tiempo. La programación lleva tiempo también sin ser vista a fondo en el blog, aunque de cuando en cuando me doy mis escapadas al código y hago dos o tres programitas para uso personal o también para probar las nuevas IDE's de desarrollo (ya luego les platicaré de mis pininos en Visual Basic 2012 o el largo paso por la programación para dispositivos con iOS).

Hoy quiero hablarles de otra faceta que pocos conocen (de hecho, sólo 6 personas lo saben) y que hoy quiero compartir con, literalmente, todo el mundo.

Antes de usar una computadora, antes de escribir mi primera línea de código o antes de prender la tele y ver mi serie favorita, durante mucho tiempo me he dedicado a escribir. Si, leyeron bien.

Lo primero que me aventuré a escribir lo hice a los 14 años. Fue un pequeño poema que debe estar ahora perdido entre hojas y hojas de viejos apuntes de la escuela. Luego, me fui aventurando a escribir cuentos cortos de no más de una cuartilla o cuartilla y media. Luego de unos 5 cuentos así, decidí aventurarme a lo grande: una novela.

Pasé tres meses definiendo a los personajes principales. Los secundarios fueron saliendo a medida que los fui necesitando. Una vez establecida la trama, la duración de la misma, el clímax y los dos posibles finales que podría tener, me puse a escribir como nunca lo había hecho antes. Después de tres capítulos, me di cuenta que mi obra carecía de título. Curiosamente esa fue la parte más difícil de todo el proyecto.

En un principio, y dado que el personaje principal se llamaba "Estela", ese fue el título que llevó provisionalmente, casi a un año de empezarla a escribir. "Estela" me tomó tres años de escribir, no porque sea una novela larga o compleja (de hecho sólo son 100 cuartillas en un documento de Word) sino que todos los días, al tomar la pluma, tenía que enfrentarme a un demonio interno que por años me ha acechado sin piedad: la hueva (flojera, pereza). Siempre que tenía ganas de escribir, al tomar la pluma, un impulso o "golpe de hueva" me hacía desistir.

Así pues, el avance en la novela era lento, muy, muy lento. Finalmente, y como motivante para acabarla, pude encontrar el título perfecto que describía a la perfección lo que mi mano y la pluma plasmaban en el papel. Me puse a pensar: "la novela es de corte romántico sobre tres adolescentes que buscan o están encontrando el amor por primera vez. Me imagino que son cosas nuevas y difíciles de entender. Debe ser difícil y extraño sentirse así como se están sientiendo en este momento..."

Después de unos ajustes, y luego de casi dos años y medio de estarla redactando,"Estela" cambió de nombre a "Una extraña sensación".

Durante mucho tiempo, "Una extraña sensación" estuvo guardada, juntando polvo digital en lo más recóndito de mis discos duros. Fue impresa únicamente para fines de registro ante el INDAUTOR, pero el trámite apenas se llevará a cabo por estas días, debido principalmente a una razón.

El proceso, como siempre, va lento pero seguro. De momento, sólo llevo tres capítulos pasados al formato de iBooks para que pueda ser visualizado en un iPad con la debida aplicación.

Pronto, subiré más imagenes del proceso de creación del ebook y a ver que tal me va en esto.

Saludos.

1 comentario:

Chusito dijo...

Ya va siendo hora de publicarlo ¿No crees?
Yo ya lo leí y si me gustó =)
¡Felicidades!